Editorial

Numéro 6 | Sport et totalitarisme

pp. 1-4

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Teresa González-Aja

Profesor Catedratico - Grupo de Investigación Estudios Sociales y Humanistas en Actividad Física y Deporte - Universidad Politécnica de Madrid
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El presente número de la Revista IRSV está destinada a los Totalitarismos. Nada más adecuado para una revista sobre Deporte y Violencia que los mismos. En efecto, una de sus características es la violencia en muy diversas formas, desde la física a la estética y, por supuesto, el deporte constituye uno de sus vehículos privilegiados. Será utilizado como sistema de propaganda y medio para mentalizar a los ciudadanos de la bonanza de un determinado régimen, por medio del la ecuación "triunfo deportivo igual a régimen político bueno".

El siglo XX vio como los Totalitarismos atravesaban toda Europa. Dentro del término totalitarismo se engloban regímenes tan diversos como el Franquismo, el Fascismo, el Comunismo o el gobierno de Vichy. En cualquier caso parece que todos tienen como rasgo común el control por parte del estado, aunque son muy diversos en el modo de entender y aplicar ese control. Por tanto su estudio ha de realizarse con sumo cuidado, puesto que todos esos movimientos difieren de modo notable, y hay que tratar de evitar simplificaciones y comparaciones estériles.

Por ello para la elaboración de este número sobre "Deporte y totalitarismo", se ha recurrido a especialistas de diversos países que han abordado desde la perspectiva de cada uno de ellos la relación de deporte con los poderes establecidos, o tal vez en este caso sería más correcto decir del Estado con el Deporte.

A partir de la Primera Guerra Mundial los Gobiernos toman conciencia de la importancia del nuevo fenómeno emergente, el deporte dejará de ser un asunto privado, un tema que ocupaba a determinadas clases sociales con unos intereses privados, para pasar a ser un asunto público del que se ocuparán los gobiernos. Básicamente será el fútbol el que despierte los intereses tanto de la Italia de Mussolini como del Foreing Office Británico.

En los textos seleccionados para el presente número se ha intentado analizar algunos de los casos más emblemáticos de intervención gubernamental en el deporte durante los totalitarismos.

Así se analiza el caso de España, donde el sistema Franquista presentó un caso claro de control por parte del Estado de toda la actividad deportiva, desde la escolar al espectáculo. El control del deporte se dejó en manos de la Falange, organización que se pretendía que no jugase un papel demasiado importante en la "nueva España", por ello se le encomienda la organización de esa actividad ya que Franco tardará mucho en darse cuenta de la importancia del deporte. De hecho su relación con el mismo se limitó a sus actividades de caza y pesca y a presenciar (una vez llega la televisión a España) partidos de fútbol y jugar a las quinielas. En la depauperada España la inversión, por lo tanto, en deporte, es bastante escasa. Si bien se pretendía, como en todos los regímenes totalitarios, que el deporte sirviese para inculcar unos valores y una ideas afines al régimen establecido y transmitir una imagen de triunfo al exterior, la situación económica y la ineficacia hicieron que no se consiguiesen ninguno de los objetivos y, salvo algunos nombres propios que consiguieron destacar a pesar de la situación y por supuesto el fútbol, el desarrollo deportivo y los éxitos a nivel internacional fueron prácticamente inexistentes.

Algo muy distinto ocurrirá en otros países donde el totalitarismo se establezca, como en Alemania o en Italia, donde tanto Hitler como Mussolini comprendieron la importancia del deporte como sistema de propaganda, realizando en él unas importantes inversiones que llevaron a que la imagen de ambos países se divulgase de modo mucho más eficaz, por supuesto debido a la importancia de sus éxitos, en el mundo.

El caso de Alemania constituyó un uno de los episodios históricos más graves en lo que a política de exclusión se refiera, ya que exclusión y eliminación pasaron a ser sinónimos. Partiendo de la polémica planteada en torno a los trabajos Goldhagen, pero sin pretender entrar en ella, Arnd Krüger realiza una análisis inteligente y sintético de la posible aplicación de las teorías de dicho autor en lo referente a la exclusión/eliminación de los judíos de las asociaciones deportivas, especialmente del Turner, en la Alemania de Hitler. Su riguroso planteamiento histórico no se limita en absoluto a su acercamiento a la elaboración de una parte teórica, en la que nos muestra la postura de diversos autores como Foulcaut, sino que nos ofrece además una panorámica de la situación generada en Alemania que incluye los JJOO de 1936. Su estudio finaliza con unas conclusiones donde, sin negar la realidad excluyente del deporte por razones de raza en determinados momentos en los que la política así lo ha exigido, en opinión del autor, la realidad actual es muy otra, ya que el deporte, en la Alemania actual, cumple un papel integrador de razas y clases sociales.

Si todos los regímenes totalitarios están marcados por la personalidad de sus dirigentes, en el caso de Italia esto es así no sólo en lo que a la política se refiere, sino también en lo que al deporte se refiere. Mussolini era un periodista que practica el deporte, por lo que era muy consciente de la importancia que la imagen deportiva tenía a la hora de transmitir una modelo. Ángela Teja es muy consciente de este hecho y nos revela como es utilizado el deporte para crear una "nueva Italia". Elaborará su trabajo a partir de un caso emblemático: el CONI y el papel que jugó a lo largo de los años del fascismo, especialmente en la formación de los jóvenes. Dentro de esa formación se intentaba desarrollar no sólo los cuerpos, sino también una forma de pensar acorde con el régimen establecido, con el objetivo común a todos los totalitarismos de conseguir el "hombre nuevo".

Un modelo deportivo diverso, pero con iguales éxitos es el planteado por el régimen ruso, en el se van a dar unas circunstancias muy diversas, ya que no se verá bajo la influencia del problema del amateurismo que constituirá una importante limitación en el resto de los países europeos.

Dentro del marco de los totalitarismos, el modelo ruso destaca con especial importancia debido a sus numerosos éxitos. James Riordan nos lleva, con su habitual amenidad, de la mano en un recorrido que abarca desde la Rusia zarista a la actualidad, pero no se limita, ni mucho menos, a hacernos un interesante relato de los hechos, sino que, además nos describe el papel jugado en esa sociedad por la actividad deportiva, desde la utilización del deporte para favorecer la policía militar y secreta hasta la movilización de las masas, pasando por la mejora de los estándares de salud y, cómo no, lo que quizás es el aspecto más conocido para el resto del mundo: su utilización como medio para obtener un reconocimiento a nivel internacional.

El régimen de Vichy, tal como nos aclaran Pécout y Robène, comulga con muchas de las ideas expuestas más arriba: el deporte utilizado para adoctrinar, para formar un tipo determinado de hombre, fuerte y capaz de regenerar la nación. Se busca, igual que en la Alemania nazi, el saneamiento moral y físico de la "raza francesa". Los autores van a desgranar, uno a uno, los aspectos esenciales que deben desarrollarse, tales como instalaciones o sanciones, para poder llevar a cabo la formación de ese "hombre nuevo", pero los autores finalizan con la conclusión de que, a pesar de todo la realidad se impuso y el hambre, la guerra, en definitiva, la terrible situación de esos años hizo que la empresa deportiva de Petain, estuviese abocada al fracaso.

Los totalitarismos presentarán por lo tanto unos rasgos comunes en la utilización del deporte: deseo de mentalizar a las nuevas generaciones en la nueva doctrina, deseo de formar un nuevo modelo de hombre acorde con unos ideales nacionales, deseo de proyectar una imagen de triunfo al exterior que hable de la bonanza interior. Pero también es cierto que todos ellos se vieron condicionados por la personalidad de sus dirigentes y por la problemática situación en la que intentaron desarrollar sus ideas. En cualquier caso parece que el rasgo común es que ninguno de ellos logró que su objetivo se llevase a cabo de una manera perdurable y universal tal y como pretendían.

Los autores de los textos no requieren presentación, están reconocidos como los mejores especialistas en el tema y una vez más lo demuestran en los textos que aquí se recogen. Pero no quiero terminar sin rendir un pequeño homenaje a James Riordan, cuya obra sobre el deporte en Rusia no tiene parangón. Sin embargo el recuerdo no es para el especialista en historia del deporte, en este caso el recuerdo es para Jim como persona, ya que este año nos dejó, para él nuestro afecto y homenaje con este número monográfico en el que tuvo la amabilidad de participar enviándonos su último texto.